Hola!
Al fin he encontrado un regalo perfecto para mi padre: una colección de documentales!! Bueno, quizás no sea el regalo perfecto, pero le sacará provecho (la tele no da mucho de sí en estos momentos), y así se acuerda de mí mientras los vea... Me he quitado un peso de encima, porque es un hombre muy sincero, si no le va, no le va. Ay, ya os contaré..
Bueno, han pasado muchas cosas últimamente sin que yo me enterase.. Y no me he enterado porque no vivo con mis padres, ya que estudio medicina (y la facultad de medicina siempre es incompatible con ciudades pequeñas), así que aprovechan para guardarse las mejores noticias para ocasiones solemnes. Pero esta vez no se han aguantado y han admitido que hay serias posibilidades de que sea tía (por primera vez, claro). La verdad es que es una buena noticia, después de todo lo que ha pasado.
El tiempo hace que todo sea impredecible...
Las rencillas en casa siempre han existido (como en todas) y son incorregibles, pero estas cosas me recuerdan que el día tiene 24 horas, lo disfrutes o no. Que una mala contestación, una mala cara o un malentendido se olvidan en un instante. El tiempo está ahí, te sigue: a veces te agobia, a veces te aburre, pero siempre da oportunidades para aprovecharlo de verdad. Y todas las opciones que da, se reducen a dos fundamentales: puedes pasarlo con una sonrisa o sin ella, y aunque sonreír siempre puede llegar a ser más que aburrido, resulta más placentero que mantenerlo olvidado. En definitiva, el tiempo suele ser un aliado para olvidar lo malo, pero lo bueno, siendo realmente bueno, no lo terminas olvidando (por lo menos, no en esencia). Ay, qué vida ésta...
Y lo peor, lo peor es que las navidades están ahí. Ahora más que nunca, tiraremos del carro... no vayamos a dejar a nadie tirado...