Hola.
Esta entrada será corta, o eso pretendo. Esta semana ha sido...intensa. Y es que la vida resulta impredecible, escurridiza e injusta. Cada día, al levantarte, te propone un reto nuevo: si te rindes estás perdido. Te golpea con la misma fuerza conque consigue animarte, por eso el balance de todas las cosas procura no ser negativo.
Esta semana se nos ha ido una personilla en el mundo, el silencio nos recuerda su constante alegría...y nos perdemos. El silencio nos deja helados y nos damos cabezazos. Y comprendemos que la vida es efímera, que hay que aprovecharla. Luego miramos a nuestro alrededor y echando un ojo vemos todo lo que está a nuestro alcance, y aún así nos quedamos parados, sin gritar, sin actuar. El silencio nos puede ahora. El silencio de la vida que no será nos rompe.
Gracias a todos por estar ahí. Gracias a esas personillas que nos aguantan encantados todos los días, con las que nos reímos, lloramos, gritamos, sonreímos, trabajamos, olvidamos, dormimos... Pero el árbol de navidad nos espera, la ilusión de los más pequeños, el no dejarnos derrotar por lo fácil en estas fiestas, el dar un paseo bajo las estrellas, charlar por los codos, reírnos por nada, cantar para que llueva, vivir para ser recordados. La vida, en definitiva, nos sigue esperando, nos pide que sigamos caminando, que quedan cosas nuevas por ver.
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